Este fin de semana se llevará a cabo el Gran Premio de Arabia Saudita de Fórmula 1 (F1) y durante este viernes se realizaron las dos primeras sesiones de entrenamientos libres.
Esta carrera será el domingo 27 de marzo, a partir de las 12:00 p. m. (hora colombiana). Eso sí, antes de esto, el día sábado se llevará a cabo la tercera sesión de entrenamientos, desde las 9:00 a. m. (hora colombiana), y tres horas después tendrá lugar la prueba de clasificación.
Sin embargo, la gran actuación de Charles Leclerc no fue lo que llamó la atención de esta jornada, pues un presunto ataque terrorista terminó acaparando la atención de los focos mediáticos.
Concretamente, el atentado habría sido cometido por un grupo subversivo, que lanzó un misil contra un depósito de petróleo ubicado a seis kilómetros del circuito de la ciudad de Jeddah, mientras se realizaba la primera sesión de entrenamiento.
Los pilotos convocaron de urgencia una reunión antes de la celebración de los segundos libres del Gran Premio de Arabia Saudí. Con el cronómetro en contra, se emplazaron para después de los entrenamientos, lo cual no evitó que la sesión comenzase con un cuarto de hora de retraso. Ganaba peso la posibilidad de cancelación. Pero el peso político no tardaría en hacer acto de presencia.
Primero el presidente de la FIA, Ben Sulayem, nacido en Dubai, asegurando que la carrera se iba a disputar y que la seguridad estaba garantizada, paseando por el paddock hablando con cualquiera que pareciese mostrar dudas.
Mas tarde comenzarían las reuniones. El presidente de la Fórmula 1, Stefano Domenicalli, junto a Ross Brawn, los jefes de equipo y los equipos. Tras más de una hora donde se trató de convencer a los presentes de la seguridad del evento, los pilotos se quedaron a solas, momento en el que debían de tomar una decisión. Pero ni los pilotos parecían tener claro qué hacer.