Real Madrid y Chelsea, campeones de la Champions League y del Mundial de Clubes, se encontrarán por los cuartos de final de la UEFA Champions League, hoy miércoles 6 de abril a las 2 de la tarde hora de Colombia en tierras inglesas. El encuentro de vuelta está programado para el 12 de abril, en España.

Tuchel y Ancelotti (pendiente de viajar si la PCR es negativa) tienen a todos sus jugadores habituales para disponer de sus equipos de gala. No se esperan sorpresas, como que juegue Lukaku en el Chelsea o Valverde por Kroos o Modric en el Madrid, por lo que la partida de ajedrez se centrará en la intensidad que ponga cada equipo y la resistencia de aguantar esas embestidas que buscarán atacar los espacios que se puedan crear. 

Ambos equipos llegan a estos cuartos de final de la Champions con ciertas dudas en los ingleses por la derrota del sábado ante un rival inferior como es el Bradford (1-4), y más en los madridistas que han vuelto a refugiarse en el bloque bajo para espantar sus debilidades. A Tuchel le funcionó el plan del año pasado planteando un partido físico presionando a un rival al que los agobios no le sientan bien. El alemán tiene motivos para el optimismo al ver que los blancos flaquean en el físico y que se le atrofian las ideas cuando los rivales ahogan su salida de balón, como en el Clásico y en Vigo.  

El Chelsea representan el juego de bloque para anular los espacios y convertirse en una máquina destructora, ante un Real Madrid de individualidades con experiencia que si conectan son difíciles de parar. Este Madrid es más ofensivo que el de Zidane, pero necesita espacios para imponer su juego directo que los ‘blue’ querrán negarle. Dos dibujos diferentes, el 3-4-3 intenso del Chelsea con marcajes estrechos y solidaridad en las ayudas para ahogar al rival, y el 4-3-3 del Madrid que busca el control para atacar con verticalidad y el camino más corto. Ambos son muy peligrosos cuando roban en primera línea. 

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