La cúpula del Real Madrid está preocupada y molesta por el rendimiento del equipo y por la falta de soluciones de Zidane. Recuperó al entrenador hace cinco meses con el fin de renovar la plantilla y remodelar un proyecto ganador que necesita nuevas energías y observa que el técnico mantiene a la vieja guardia como baluarte del conjunto.
La dirección deportiva entiende que la columna vertebral del once titular, el pasillo de seguridad, debe apoyarse en veteranos como Ramos y Benzema. Así lo dicta la experiencia. Pero los dirigentes piden al entrenador que ejecute «el cambio» que anunció el 11 de marzo en el estadio Bernabéu, cuando retornó al cargo.
La casa blanca aceptó las proposiciones de descartes de Zidane: la venta de Marcos Llorente, las cesiones de Ceballos y Reguilón y el ruego del marsellés de no contar con Bale en su plantilla. Las tres primeras posturas se han cumplido ya. Falta por concretar el adiós del británico. El Real Madrid ha contratado también a Hazard, a Mendy, a Militao, a Rodrygo y a Jovic, jugadores que potencian el ataque y la defensa. Zizou pidió especialmente a Hazard y la renovación en todas las líneas. Falta por conseguir su segundo gran deseo: Pogba. Se trabaja en ello. Ahora, en el intercambio de responsabilidades, se le pide al jefe deportivo de la plantilla que cumpla su parte: la remodelación efectiva del equipo.
Se solicita a Zizou una labor muy dura: olvidar el sentimentalismo con futbolistas con los que ha ganado todo a lo largo de un trienio histórico y mirar al futuro.
Hay un grupo de jugadores que piden su sitio en una reforma que es imprescindible. Algunos ya estaban en la plantilla, como Vinicius y Valverde, sin olvidar a Brahim. Otros se han incorporado este verano: Mendy, Jovic, Militao, James y Rodrygo.
El entrenador tiene que hablar claro con muchos futbolistas. Y tomar decisiones. Si hace falta que sean drásticas, que lo sean, piensan en la casa. Ha recibido una advertencia. Quedan 19 días para el estreno de la Liga y la situación debe variar radicalmente. No ya en el estado físico de muchos hombres, que mejorará, pues aún no han alcanzado una forma aceptable, sino especialmente en actitud. Es lo que se achaca principalmente al equipo. El club pide el cambio que está por llegar.